Jul 31 2008
Geisha (Liza Dalby)
Al principio del verano estuve leyendo Geisha, El lenguaje secreto de la seducción, de Liza Dalby, por tercera vez. Liza Crihfield Dalby (1950, Estados Unidos de América) es una antropóloga especializada en la cultura japonesa que decidió escribir su tesis sobre las geishas viajando a Japón para convertirse en una de ellas (la primera no japonesa) en 1975.
Liza Dalby nunca se convirtió en una geisha “oficial”, ya que no pretendÃa dedicarse en serio a la profesión. Sin embargo, acudió a numerosos banquetes y se le asignó una “hermana mayor” (oneesan). Dalby llevaba estudiando algunas artes japonesas desde muy joven, algo que impresionaba mucho a sus clientes (su especialidad era el samishen, un instrumento de cuerda). Como geisha (en Kyoto) adoptó el nombre de Ichigiku, pero sin realizar el ritual que toda maiko (aprendiz de geisha) debe celebrar con su familia de geishas.
“Empecé a acompañar a la propietaria del Mitsuba en sus visitas a las otras casas de Pontocho: el edificio donde habÃa nacido, crecido, donde apareció por primera vez como una maiko, donde encontró a un patrón y donde, entonces, como propietaria de un local, dominaba como una de las okaasan de la comunidad. (…) Algunos meses más tarde la gente ya estaba acostumbrada a vernos juntas y, poco después, cuando inicié mis entrevistas con las geishas, ya me anunciaba diciendo “Soy Kikuko del Mitsuba”. De este modo no empezó a resultar extraño que yo empezara a llamar a la propietaria okaasan, como hacÃan las demás geishas”
En su libro Geisha, publicado en 1983, Liza narra lo que aprendió en el mundo de la flor y el sauce, habla de las personas que conoció y de los hechos que más le llamaban la atención.
“Una de las cosas má sorprendentes de las gieshas es que no se casan. A la vez que son sÃmbolos de la feminidad japonesa, no siguen el camino social considerado correcto y que siguen casi todas las mujeres japonesas. Las geishas viven en comunidades de mujeres, entre madres y hermanas. La terminologÃa recuerda a la de un convento (…). Se han dado bastantes casos de geishas que, de mayores, se han retirado a conventos budistas. A los japoneses, esto no les parece inapropiado ni extraño.
La edición que poseo es del año 2000, de la editorial DeBolsillo y que cuenta con 313 páginas, incluyendo imágenes, gráficos y un glosario, además de una biliografÃa. No se trata de una novela, es más similar a un ensayo, pero lo aconsejo a todo aquel que sienta curiosidad por el mundo de las geishas, junto a Vida de una geisha.
¡Ja ne!



